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Arriverderci, Mondiale

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Italia se queda fuera de un Mundial por primera vez después de 60 años. EFE

Arriverderci, Mondiale

Rusia se quedó huérfana. San Siro no obró el milagro y, 60 años después, la 'Azzurra' no opositará para besar a esa amada de color oro con la que tuvo cuatro romances. Suecia, con un 'catenaccio' tan poco vistoso como eficaz, hizo historia.

No valió el pundonor de Chiellini, la insistencia de Immobile ni ese aura mágica que desprende Buffon y que no volveremos a ver nunca más en un partido de Italia. 60 millones de personas se helaron. El 'pasará Italia, siempre pasa Italia', esta vez, no valió.

Y no valió porque esta Italia no es Italia. El espíritu de 2006 se desvaneció entre las lágrimas de 'Gigi', la ausencia total de creación en el centro del campo y, sobre todo, la nula capacidad de reacción del principal culpable de este desastre: Giampiero Ventura.

Anarquía en el centro del campo. Desajustes inexplicables en una defensa formada por tres de los mejores centrales del mundo y falta de mordiente arriba. La presencia de Insigne, invisible para Ventura, pudo haber cambiado bastante la cara de un equipo que careció de pólvora.

Encontrarse con un espejo

Italia no hizo más que verse reflejada en el propio equipo rival. Suecia, con poco, logró todo. Se limitó a replegarse y esperar las contras y, pese a su nula búsqueda de gol, pudo haber disfrutado de dos penaltis claros por mano en la primera mitad que Mateu obvió de forma inexplicable.

La 'azurra', maestra y mentora del 'catenaccio', no supo hacer frente a uno. Cada centro desde atrás se topaba con una infinidad de torres suecas. El juego era imposible de desarrollar por el centro y la zona de tres cuartos se atascaba por momentos.

Fe ante la falta de argumentos

San Siro se abonó a la épica desde el minuto 35 hasta el 95. Una hora repleta de subidas con más corazón que fútbol. Suecia atravesó un infierno pero no se quemó, gracias, en parte, dos despejes milagrosos de Granqvist en la primera mitad, uno de ellos casi bajo la misma línea de gol.

El balón se tiñó de azul completamente tras pasar por vestuarios y Italia nunca paró de soñar. Buffon incitaba al público a empujar a la vez que pedía explicaciones mirando al cielo. Mentiras de jarabe en sus últimos suspiros para darle ánimo a un país mientras veía como el Mundial quedaba cada vez más lejos.

Rozó el milagro El Shaarawy poco antes de que el árbitro señalara que a la agonía de Italia se le añadían cinco minutos más tras el 90. Hasta Buffon subió a rematar dos córner, el segundo de ellos, casi sin fuerzas. Un horrible último recuerdo para el mejor portero de la historia del país y puede que del mundo.

El Mundial será un poquito menos Mundial sin Italia. Pero la Italia de siempre no presentó su candidatura a Rusia 2018. Suecia sí que estará entre los 32 mejores del mundo y lo hará a lo grande, como asesina de leyendas.

Miguel Moreno

Miguel Moreno

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